COVID-19. Atención Primaria y por qué no voy al Hospital

Hace días que quiero escribir esta entrada sobre por qué con sintomatología de COVID-19 no voy al hospital. Mi única intención con esto es que reflexionemos sobre qué podemos hacer cada uno para no repetir lo que se pudo hacer mejor. Yo la primera.

El jueves 12 de marzo de 2020 comencé con fiebre mantenida de 38º a 39º casi hasta el día de hoy. A esto hay que añadir dolor de cabeza intenso, dificultades leves para respirar, molestias gastrointestinales y de garganta, y dolores intensos generalizados, que han ido y venido a lo largo de este mes.

Muchos amigos, preocupados por mí, me instáis a ir al hospital. Especialmente mis seres queridos profesionales de la sanidad: enfermeras, fisioterapéutas, médicos,… ¿y si es COVID-19 y se complica?…. Tantos días de fiebre no son normales… ¿y si no es COVID-19?… son preguntas que yo misma me hacía, y aún me hago, y cuyos árboles de decisión voy a intentar compartir por si puede ayudar a alguien.

De mi profesor en la universidad, el Dr. Muñiz, aprendí mucho de fisiopatología. También me quedó grabada una frase que repetía varias veces en cada clase “Lo más normal, es siempre lo más normal”.

En estas semanas he pasado mucho miedo, especialmente de los días 10 a 20 de fiebre aprox. Sin embargo, mi propia hija de 5 años me dijo una vez en estas semanas “No podemos dejarnos llevar por el enfado o el miedo”. Estoy muy orgullosa de mis dos niñas

Nadie sabe a qué nos enfrentamos. Esta es una premisa que debemos asumir y aceptar, a pesar de la ansiedad que pueda producirnos tanta incertidumbre.

Si juntamos las tres premisas:

  • Sabemos muy poco de cómo se comporta el nuevo coronavirus COVID-19 y su desencadenante a un SARS-CoV-2 grave
  • Lo más normal, es lo más normal
  • No decidas por miedo

Decido NO ir al hospital por COVID-19

Y ¿cuáles son las razones que me llevan a tomar esta decisión?. La primera es que:

El hospital no es un sitio mágico que cura por el hecho de estar allí.

De hecho, es muy al contrario. Según los estudios, un hospital es un lugar en el que puedes adquirir infecciones que antes no tenías. Como todo en esta vida, es cuestión de valorar riesgos y beneficios.

En mi opinión, si tienes COVID-19 hay dos motivos para estar en el hospital, necesitar medicación intravenosa y/o necesitar un aporte extra de oxígeno.

Es cierto que este virus nuevo ha desencadenado muchas muertes en un corto periodo de tiempo. Sin embargo, por duro que sea, debemos considerar hasta qué punto parte de esos desenlaces fatales podrían haberse reducido:

  • Aumentando la EDUCACIÓN PARA LA SALUD A LA POBLACIÓN de manera masiva, para:
    • Reducir la saturación del sistema con casos menos graves, especialmente al principio.
    • Aquello que intentaban decirnos por las buenas de “APLANAR LA CURVA”, o las consecuencias de la saturación del sistema sanitario, que tuvo que terminar con la prohibición por parte del gobierno de salir de casa y la declaración del estado de alarma.
  • Con el desarrollo e implantación de la CULTURA DE LA teleasistencia en nuestra sanidad, que pudiera haber reducido la avalancha inicial de personas para consultas que pueden hacerse de manera NO PRESENCIAL, como se hace en otros países desde hace años, y en España por la empresas de sanidad privada.
  • Eliminando realmente y de manera efectiva el hospitalocentrismo. Debemos valorar hasta qué punto esa tendencia a concentrar a personas de distintas comunidades en las visitas hospitalarias ha podido colaborar en la dispersión del germen en los centros sanitarios, afectando a los allí ingresados o a quienes acudían por otros motivos, aumentando los contagios y el colapso.
  • En relación al punto anterior, sería interesante que TODO AQUELLO QUE SE PUEDA REALIZAR EN EL CENTRO DE SALUD SEA REALIZADO POR ATENCIÓN PRIMARIA. TODO!!!! Analíticas, electrocardiogramas, espirometrías, seguimientos,… Rompamos los prejuicios culturales y las rivalidades internas entre niveles asistenciales y cambiemos procesos anticuados e inoperantes. Para esto, es imprescindible abrir la mente, ampliar las miras y despojarse de cadenas.

Muchos son los motivos de que sigamos teniendo esa fijación con los hospitales, el llamado hospitalocentrismo. Para empezar, que hasta hace un mes, si no estabas ingresado parecía que no estabas enfermo. Es curioso que, queramos aliviar los hospitales, pero las bajas o situaciones laborales sean distintas si te ingresan que si no. La percepción de la sociedad sobre que las altas precoces después de una operación son porque se les “echa” del hospital, sin darse cuenta de que están más seguros en casa con el soporte de los profesionales sanitarios de su centro de salud.

Nos falta comunicación. Algunos opinan que soy mala comunicadora, y no pretendo dar lecciones ni mucho menos. Sin embargo, considero esencial decirlo, nos faltan campañas de educación para la salud, campañas reales, entre la población y entre los propios profesionales. No me refiero a dejar en manos del programa de televisión de turno el invitar a un sanitario para contar algo. Tampoco una campaña de anuncios en la televisión.

El PÓNTELO, PÓNSELO, fue brutal, impactante, efectivo…. pero EN 1991 !!!!! Estamos en 2020.

Para los más jóvenes que no sepáis de lo que hablo, dejo aquí el anuncio que marcó a una generación. O al menos para mí sí fue un punto de inflexión.

Desde hace más de un lustro existen iniciativas de la sanidad pública en España como PiCuida con presencia en redes sociales con una importantísima función educativa a pacientes y profesionales. Otros ejemplos son la Escuela de Pacientes de Andalucía, MurciaSalud o su Biblioteca Virtual, en redes desde hace casi una década. Otras, la mayoría, se han sumado hace apenas uno o dos años. Voy a decir lo que siento a este respecto. Me da la sensación de que en relación al desarrollo de la EpS en Redes Sociales como Whatsapp, Telegram, Twitter, Facebook, Instagram y decenas más… existen mayoritariamente tres tipos de situaciones:

  1. Cuentas creadas por parte de las instituciones sanitarias para cubrir las apariencias. Sin apenas contenido, ni estrategia ni creación de una comunidad real.
  2. Sacadas adelante por apenas un puñado de personas que sí creen en la herramienta pero que terminan quemándose ante las limitaciones por el miedo político y el exceso en el campo de trabajo -las rrss son casi infinitas, como lo que se puede hacer en EpS en AP-.
  3. Una combinación de las dos anteriores.

Soy Enfermera Comunitaria, y desde hace años predico en el desierto que la comunidad, hoy en día, está en la red. Tus amigos, familiares, vecinos, grupos de padres y madres del colegio, compañeros del trabajo,…. están todos en la palma de tu mano. Y en la palma de la mano de nuestros pacientes.

Seguir basando nuestras políticas de educación sanitaria en estrategias de 1991, de hace 30 años, es un error. No digo cesar la atención presencial, eso jamás!!! Solo digo que estamos ignorando de manera negligente a una gran parte de la población y estamos infrautilizando las herramientas y recursos, o directamente no las usamos. Es como tener un TAC último modelo o a una eminencia en la curación del cáncer, encerrada en un sótano bajo llave sin que nadie se beneficie.

Durante la pandemia de COVID-19 SARS-CoV-2 decenas de profesionales hemos intentado cubrir de manera altruista esa necesidad no atendida por la sanidad sin ningún tipo de cobertura legal por parte de los servicios públicos de salud. No ignoremos este punto, porque a la generosidad de estos sanitarios regalando su tiempo y conocimientos, hemos de añadir el riesgo legal, que aunque a priori a nadie se le pasaría por la cabeza denunciar a alguien que te quiere ayudar a cambio de nada, está ahí.

Aún así, lo hicimos, y lo seguimos haciendo, con y sin COVID-19, desde hace lustros de manera altruista. Esto pone de manifiesto que, sin ningún lugar a dudas, hay profesionales que creemos en esto, tanto como para hacerlo sin ningún tipo de remuneración y con riesgo para nosotros mismos.

Me consta que algunos departamentos del Ministerio de Sanidad, y hasta la OMS, han empezado a poner en marcha con el nuevo coronavirus nuevas herramientas como un robot que contesta dudas básicas por whastapp. Mi miedo es que si, los políticos y gestores siguen viendo las RRSS como la pequeña mina de un lápiz usada por unos pocos altruistas de manera voluntaria, y a los que no se nos dota ni de un misero sacapuntas, quedará en nada.

Sé que muchas de mis reflexiones pueden ser duras , e incluso perjudiciales para mi reputación y futuro profesional. Sin embargo, después de un mes con mucho dolor físico y emocional, y mucho miedo. No dejaré que el miedo sea quién calle lo que llevo años suplicando.

Que como sociedad volvamos a retomar la actividad implica pensar en nuevos aumentos en el número de contagios, y creo que es importante que no volvamos a caer en errores pasados, y para eso, tenemos que identificarlos, valorarlos, y corregirlos. Todos!!, sanitarios asistenciales, gestores, políticos y también la población. Y no nos engañemos, porque TÚ eres la pieza más importante de la ecuación.

En lo que ha pasado no hay culpables, al menos no más unos que otros. En lo que ha pasado no nos libramos ninguno, quizás por eso ha pasado.

Hemos errado igual, quienes tenían que haber previsto a TODOS los niveles, como quienes avisados seguían de fiesta en bares, discotecas y parques, como quienes aún hoy van varias veces a comprar el pan (se pueden comprar varias barras de pan el mismo día, cortarlas, congelarlas y calentarlas al tostador cuando vayas a usarlas. Gracias en nombre de todos).

Y yo misma he fallado estrepitosamente siendo ingenua, y permisiva con situaciones que no debí permitir a mi alrededor.

Sobre la infección por el nuevo coronavirus

Covid. España. Culpables impunes - Acta Sanitaria

La mayor parte del proceso de infección por COVID-19 parece que es sin síntomas o síntomas leves-moderados. Y la mayoría de nosotros lo que necesitará será descanso, y puede que algunas medicinas en pastillas para intentar ayudar a mejorar antes. Aunque, como he dicho, debemos asumir que sabemos poco de este nuevo virus y los tratamientos pueden ir cambiando según vayamos teniendo más evidencia sobre este nuevo virus.

En cualquier caso, el proceso, en mi opinión, debe pasarse en casa. Con las comodidades de tu propio hogar. Tu baño propio, descansando, durmiendo, comiendo lo que te apetezca (como dice mi madre que es muy sabía, “lo que te pida el cuerpo”), sabiendo que es normal que durante unos días, o semanas, tengas tos, dolor de cabeza, algo de diarrea, dolor de garganta, e incluso molestias en la zona de los pulmones.

NO digo que no hagamos nada!!, NOOOOO!!!…. pero TODO, lo puedes hacer desde tu hogar. Sin necesidad de que te agotes saliendo de tu hogar, ni de sumar el riesgo de que contagies a otras personas.

¿CÓMO? en Atención Primaria, a través tu centro de salud.

Informa POR TELÉFONO o MAIL, a tu centro de salud de tu situación. Un profesional sanitario te llamará a casa sin que tengas que desplazarte para valorar tu situación. Te aconsejará qué cuidados debes procurarte y te activará la medicación que precises para que puedas recogerla en la farmacia.

Lo habitual es que el propio servicio de salud te llame para saber evolución. Según la sintomatología que vayas teniendo, te recomendaremos qué hacer. Analítica, radiografías, medicamentos,… Normalmente, todas pueden realizarse y/o indicarse desde Atención Primaria sin necesidad de que vayas a las urgencias del hospital, esperar a ser triado, esperar después hasta que te vea un médico, para al final…. hacer una analítica y una radiografía (bueno, 2 en realidad) que se podían haber citado indicadas por tu médico de Atención Primaria, directamente desde tu centro de salud.

Además de pensar en ti, con esto también ayudamos a lo que he comentado al principio de la entrada. Menos tránsito de personas por los hospitales y menos tiempo allí… libera recursos (tiempo de los profesionales, camas,…) para los que más lo necesitan, y al pasar menos tiempo reduces la posibilidad de contagiar a más personas que agraven la situación para todos.

Por supuesto, si en un momento dado notas un empeoramiento brusco e importante para respirar o algún otro aspecto vital, debes acudir a un hospital sin demora!! Sin embargo, aunque llame mucho la atención, estos casos son poco frecuentes. Y con una sanidad menos colapsada: ambulancias, urgencias de hospital,…. será más fácil atender rápidamente estas situaciones realmente graves.

Como decía mi profesor, lo más normal es lo más normal. Y…

Lo más normal en los casos de COVID-19 es una progresión de los síntomas de varios días de tos, fiebre, malestar, mareo,….molestos, pero leves, y que en caso de progresar a una neumonía, se tratan en la mayoría de las ocasiones con pastillas y reposo. Algo que se puede diagnosticar y tratar desde tu centro de salud, y descansando en tu domicilio.

Tristemente, el miedo es algo que nos afecta a todos, también a los profesionales. Como dije al principio, mis propios colegas insistían-insisten en mi ingreso. ¿¿Y si..?? …. ¿ Y si…?… Es algo que, aunque no digamos, los sanitarios también tenemos en la cabeza cuando valoramos a una persona… ¿y si…?.

Con esos, ¿Y si…? lo que hacemos es valorar en nuestra mente estadísticas y protocolos para ayudarnos a decidir, no solo ante posibles coronavirus sino con cualquier paciente y situación. Nuestra mente hace un balance superlumínico de los riesgos, beneficios y posibilidades de todas las opciones que conocemos ante las posibles causas que provocan nuestra atención clínica. Todas!!. Desde un consejo de cuidados a una intervención quirúrgica.

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Sin embargo, para este virus aún no tenemos estadísticas, ni protocolos certeros que nos ayuden a decidir y nos protejan emocionalmente de la angustia ante los ¿Y si?.

– Sobre mi situación personal-

Respondiendo a las preguntas del principio

¿Y si es COVID-19 y se complica?

Los “Y si…” son poderosos infundiendo miedo… Y si el miedo nos gana este pulso, nos llevará a sitios y situaciones donde no queremos estar.

No sé qué pasará mañana.

Ahora mismo no necesito oxígeno ni hay medicación intravenosa disponible para casos como el mío. Las dosis que hay están reservadas para personas mucho más graves.

Ahora mismo estar en un hospital ocupando una cama sería gastar recursos que seguro necesitan otras personas más que yo. Los profesionales de mi centro de salud me llaman cada 2-3 días. Si necesito algo ellos me lo tramitan. Si hubiera disponible medicamentos de los que beneficiarme, ellos me avisarían.

Y si mañana empeorase, iría al hospital. Pero no ahora.

Tantos días de fiebre no son normales

Con todo el respeto, en estos momentos no hay nada normal.

Hace un mes, UN MES, creíamos que el virus:

  • Solo se manifestaba por TOS Y FIEBRE Y DISNEA. Esos 3 IMPRESCINDIBLES y ÚNICOS síntomas.
  • También pensábamos que los niños no se veían afectados por este virus.

En UN MES, hemos aprendido que este virus puede estar presente en la boca, nariz y heces de personas asintomáticas, es decir, sin ninguna molestia o síntoma. También que el virus puede expresarse en forma de diarreas, y parece que como cefaleas intensas y alteraciones en el olfato. Se están investigando la relación con urticarias y lesiones dermatológicas. Y por último los niños, que al principio pensábamos que no se veían infectados por no expresar tanta gravedad en sus síntomas, no solo se infectan sino que parece que mantienen cargas virales más altas durante más tiempo.

Así que, dada la NO normalidad y las tragedias que están aconteciendo, mi fiebre es lo que menor transcendencia tiene ahora mismo.

¿Y si no es COVID-19?…

Soy plenamente consciente de que son muchas las patologías que pueden producir fiebre de larga evolución. Desde problemas endocrinos, reumáticos, otras infecciones… hasta otros de peor pronóstico.

Sin embargo, el miedo no es una opción. Y lo digo muy en serio. Y en una situación como la que hemos vivido las semanas pasadas…. de la que aún NO HEMOS ASUMIDO LA MAGNITUD REAL, los cientos de fallecidos al día, la saturación del sistema sanitario… estudiarme una fiebre de cualquiera de los procesos anteriores puede esperar un par de semanas.

Por último, decir que desde el principio de mi proceso, este virus me recuerda a un primo MUY lejano suyo, el Epstein-Barr, habitualmente causante de la Mononucleosis Infecciosa o Enfermedad del Beso, en el sentido de que también se expresa con fiebre, cansancio, dolor de garganta, dolor de cabeza y generalizado….. puede durar semanas o meses, y también suele ser menos grave en niños aumentando el riesgo con la edad.

CONCLUSIONES MÁS IMPORTANTES

Siento haberme extendido. Como dije, la comunicación no es lo mío. La conclusión sería que cada uno DEBEMOS ASUMIR NUESTRA RESPONSABILIDAD:

  • Esta pandemia no ha terminado porque nos dejen salir de casa.
  • Se abre la posibilidad con una desescalada para que no se arruine completamente el país.
  • ESTÁ EN TU MANO hacer TODO LO POSIBLE para que JUNTOS salgamos de esta cuanto antes y lo mejor posible.
  • Intenta no hacer cosas sin sentido. Sentidiño, que dicen en Galicia.
  • Lávate las manos frecuentemente, no toques cosas si no es necesario y presta mucha atención a no llevarte las manos a la boca o los ojos, ni comer nada sin haberte lavado antes.
  • Si tienes síntomas QUÉDATE EN CASA
  • Planifica la compra para hacerla toda de UNA vez, reduciendo las visitas a comercios a 2 a 4 al mes.
  • Sal a pasear, cuando se pueda, por sitios poco transitados.
  • No te acerques a menos de 2 metros de personas que no son tu círculo estrecho habitual. Menos personas, menos riesgos.
  • Si está en tu mano, permite el teletrabajo de tus trabajadores en su máxima expresión. Tú, sí, tú. Seguro que muchas de las tareas pueden hacerse sin estar todos juntos en el centro de trabajo.
  • Si tienes dudas, contacta con tu enfermera, médico,… de tu centro de salud.
  • No te cortes!!! y ayudanos con ideas con las que podamos mejorar.

Gracias

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2 comentarios en “COVID-19. Atención Primaria y por qué no voy al Hospital”

  1. Como siempre a tus pies Alicia, eres una gran profesional con grandes ideas que comparto al 100% y desde luego que voy a difundir tu extensa divagación pero tan fácil de leer y comprender
    Mucho ánimo en tu recuperación y aunque estemos lejos sabes que siempre cerca.

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  2. Doy gracias a Dios, por tu existencia, eres la más grande y muy luchadora, no te rindas, estamos muy orgullosos de ti, no cambies sigue así ,
    Un fuerte abrazo que estamos deseando darte

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