eHealth, telemedicina,…y enfermería

Si el gran mestre Mañez, al charlar en MyRAS19 sobre su última entrada, te dice que escribas lo que piensas sobre ella, no puedes por menos que hacerlo.

Se trata de un estudio magnífico en personas mayores de 18 años, de alta complejidad, que suelen realizar más de 10 ingresos no programados al año. Los resultados que midieron fueron calidad de vida, afectación cognitiva, mortalidad y uso de los recursos sanitarios  en tres grupos de intervención sanitaria: usando dispositivos de telemedicina, consulta telefónica de enfermería cada 15 días y cuidados habituales.The effect of telehealth, telephone support or usual care on quality of life, mortality and healthcare utilization in elderly high-risk patients with multiple chronic conditions. A prospective study

Partiendo del deleite que me suponen este tipo de investigaciones, y tras un aplauso atronador por mi parte, seré honesta en mis opiniones con el estudio y los resultados, con intención de mejora de las siguientes investigaciones que hagamos en esta línea. Como dicFrancesc López Seguí en Gestión Clínica y sanitaria, del texto se derivan tantas preguntas como respuestas. Aquí van las mías.

– La que más me ha impactado, es que la atención por parte de la enfermera, con llamadas cada 15 días, no supere al grupo de telemedicina con “cachivaches” de hace 7 años.. Me da mucho que pensar.

A diferencia de los economistas sanitarios, Máñez y López Seguí, yo no valoro esa “indiferencia entre intervenciones altamente tecnificadas y las “simples llamadas”” como el poder de la voz y el contacto personalizado. Al contrario. Que, su enfermera de Atención Primaria, o la Enfermera Gestora de Casos de pacientes complejos del hospital (todas ellas con formación específica para la motorización de este estudio), llamando al paciente cada 15 días, no hayan sido capaces de mejorar los resultados en personas con dispositivos de hace 7 años, no me parece nada positivo. Sin embargo, sí me indica el futuro al que los sanitarios debemos adaptarnos o incluso desaparecer.

La sociedad de hoy no quiere depender de otra persona, no quiere esperar, no quiere que le molesten con llamadas inoportunas, no quiere que le hagan perder su tiempo. Usa dispositivos que midan sus indicadores de salud, y busca en google o con profesionales a distancia, diagnóstico y consejos para mejorar su salud.
Recuerdo en este momento la charla dada por el gran Julio Mayol ayer en MyRAS19. Comentó la noticia de que, con la huelga de taxis, lo que estaban consiguiendo estos era la potenciación de otras alternativas de locomoción.
No niego que mi lectura pueda tener un claro sesgo de confirmación. Sin embargo, si como sistema de salud, nos seguimos empeñando en obligar a los usuarios a trasladarse a los centros sanitarios, esperar en salas de espera con personas con distintas enfermedades,… en definitiva, no adaptarnos a sus demandas,…. terminarán buscando alternativas a nosotros.

– Como mejora en futuros estudios, me gustaría saber los costes de cada una de las intervenciones, y quiénes los sufragaron.
Sueldos de las enfermeras, gasto en la formación recibida específica para la monitorización telefónica o coste por cada acto de llamada telefónica por una enfermera. Número de intentos de llamada hasta conseguir una comunicación exitosa. Coste del desarrollo de la plataforma web y su mantenimiento. Gasto en dispositivos tecnológicos: Tablet, tensiómetro automático, glucómetro, termómetro,…

– Entiendo del artículo, que solo se les proporcionó la tablet, y el paciente compró el tensiómetro. Hace 7 años, esos tensiómetros rondaban los 80-120 euros. Lo que me parece un sesgo importante.
Menciona Máñez en su entrada la Ley de Cuidados Inversos y lo comparto.
Sin embargo, hoy en día esos aparatos, o incluso mejores, se pueden adquirir por 24-50€. Igual ocurre con las pulseras de ritmo cardíaco, más pequeñas y útiles. Y la tablet dada por el sistema de salud, puede ser claramente sustituida por el propio smartphone del paciente, del que según las estadísticas, disponemos casi todos los ciudadanos españoles.
Con esto, debieran reducirse los gastos de este apartado, y mejorar la seguridad, satisfacción y calidad de vida de 2012.

– Es cierto que los análisis estadísticos son impecables. Dicho esto, como lectura en bruto ajena a este análisis, los abandonos en telemedicina fueron el doble de los que ocurrieron en los otros dos métodos. Esto sí me habla del poder de las personas.

– Entiendo que no todos los dispositivos estaban conectados automáticamente a la tablet, y debían ser los usuarios quienes transcribiesen parte de los datos. Esto supone errores ya conocidos. Estos errores también ocurrirían con los otros dos brazos del estudio. Sin embargo, 7 años después la tecnología puede salvar este error conocido de la asistencia sanitaria.

–  En telemedicina, se entregó a cada paciente una tablet conectada con Bluetooth a tensiómetro, medidor del ritmo cardíaco, glucómetro, escala, termómetro y conexión a la plataforma online con  el plan integral del paciente e información de sus mediciones. ¿Puede ser que ese registro de su salud, ese autonococimiento, y autocuidados, fuesen parte importante de la mejoría de los resultados en salud de estos pacientes? Aquello de enseñar a pescar, en vez de dar los peces.

– Por último,una reflexión sobre lo duro que es realizar investigación en este país. Si un estudio fantástico, con maravillosos recursos económicos y empresas interesadas en apoyarlo, pacientes del propio sistema, con un diseño y análisis estadísticos envidiables,… tarda 6 años en publicarse…. debería hacer replantearse la forma en la que investigamos y avanzamos en un sector tan potente como la sanidad española.

Dejo el análisis, aunque me encantaría seguir. Sin embargo, otros deberes me llaman, y si habéis llegado hasta aquí tenéis toda mi admiración por el aguante.

En agradecimiento, esta canción. La letra resume parte de lo escrito.

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